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38. Las pesadillas de H. G. Oesterheld: constitución de una mirada oblicua / Lucas Berone

Resumen: Héctor G. Oesterheld es el otro de la literatura argentina. Enfrentado a la disyuntiva entre literatura y mercado, optó inequívocamente por escribir desde las restricciones impuestas por el segundo. Sin embargo, desde este lugar, trabajando con los materiales de la ciencia ficción (procedimientos, temas, motivos), construyó lo que podría denominarse como una mirada oblicua sobre lo real: mirada que se ejercita en la creación de mundos ficcionales, pero que es, siempre, una mirada vuelta hacia la historia y hacia la sociedad que la engendra. Entre 1957 y 1977, Oesterheld escribió sus pesadillas sobre el presente: la serie de las invasiones alienígenas a Buenos Aires. Nos interesará recorrer el itinerario definido por dichas ficciones a partir de la configuración de tres núcleos temáticos fundamentales, que giran en torno al problema de la representación del otro (el alienígena): el sentido del conflicto, el lugar del poder y las formas de la dominación.

Ver texto completo: LaspesadillasdeOesterheld

Artículo publicado en Rev. Semiosis ilimitada, núm. 1, pp. 230-246. UNPA, Río Gallegos, 2002.

36. Entrevista a Oscar Steimberg: “Lo que tiene de bueno la historieta es que es imposible”/ Lucas Berone y Federico Reggiani

Texto completo: EntrevistaaOscarSteimberg_versiónfinal

“La elección de la historieta como objeto estaba directamente relacionada con la producción intelectual de un grupo, relacionado o nucleado en torno al Instituto Di Tella, a fines de los años sesenta. Por supuesto, no era únicamente el momento del Di Tella: era también el momento del pop y del camp. (…) Entonces, valorar la historieta se podía considerar en continuidad con la valoración del arte pop y del camp. O mejor dicho, en continuidad con la valoración que las perspectivas pop y camp hacían de las artes populares y comerciales: de las revistas femeninas ‘de último nivel’, de la publicidad, de la historieta más ‘barata’ o con peor soporte gráfico, etc.” (…)

“Y eran los tiempos en que se empezaba a pensar en la ‘muerte del autor’. Tal como sucedió en Literal, todos habíamos tenido, o teníamos en ese momento la idea de una revista sin especificación de autor, la idea de un ‘autor común’. Y eso se trasladaba, o venía de, esta valoración de los géneros ‘bajos’: la cuestión de que el arte de este tiempo, del tiempo que estás viviendo, puede estar en cualquier lado. No lo decíamos así, pero podríamos haberlo dicho: que en cualquier lado está la experiencia estética.” (…)

“Con Patoruzú, yo había tenido una suerte de ‘fantasía’, cuando me di cuenta de lo que era, con ayuda de esas nuevas perspectivas, con ayuda de esa bibliografía que te permitía ver la complejidad en la simplicidad. Que te permitía descubrir que, en realidad, Superman era infinito, que era tan infinito como la Gioconda, ¿no? Por un lado, Patoruzú era una historieta que yo había recorrido desde la infancia, ampliamente; sobre la que había pensado algo, también, porque era como una especie de parte del contexto de la cultura tradicional argentina, no de la cultura ‘elevada’, pero sí tradicional. Por otro lado, analizar Patoruzú me permitía ejercer un trabajo crítico inmediatamente político. Y en ese momento, había una esperanza de la eficacia política de la crítica, que exigía la permanencia y la centralidad de ese componente en la perspectiva.” (…)

 

Una versión más reducida de esta entrevista se publicó en el Nº 3 de la revista Árbol de Jítara (Córdoba, mayo de 2009), pp. 56-61.

33. Memoria y figuraciones del futuro: las continuaciones de El Eternauta, de H. G. Oesterheld / Lucas Berone

Ponencia presentada al VII Congreso Internacional Orbis Tertius de Teoría y Crítica Literaria. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.

Publicada en:

ACTAS del VII Congreso Internacional Orbis Tertius de Teoría y Crítica Literaria
Dirección: José Amícola / Coordinación: Malena Botto / Integrantes: Virginia Bonatto, Julieta Dal Bello, Ignacio Lucía, Mariela Sánchez / Edición de la página web: Sergio Pastormerlo
La Plata, Orbis Tertius, noviembre de 2009. ISSN. 1851-7811
Resumen: Siempre me interesaron las relaciones entre la Primera Parte de El Eternauta, de Héctor Oesterheld y Solano López (1957), y sus “malogradas” continuaciones. Por su carácter fantástico, el argumento de la historieta admite la posibilidad de múltiples continuaciones y derivaciones; sin embargo –y la Segunda Parte de la obra (escrita por el mismo Oesterheld en 1976) es una buena prueba al respecto–, la realización efectiva de una continuación planteó y plantea innumerables dificultades. En este punto, creo que la clave para pensar el problema pasa por la cuestión de la “memoria” y el lugar del “futuro” en la ficción. Muchos olvidan que, en el final de esa Primera Parte, la intriga se hace circular: para recuperar vida y hogar, el héroe olvida o anula su experiencia aventurera. La recuperación del pasado está basada en el olvido del futuro, que necesaria y trágicamente va a ser catastrófico. En cambio, y este es el gran acierto poético, junto al héroe está su autor, el “guionista”, cuya escritura sí se orienta hacia el futuro (¿podrá evitar la catástrofe publicando todo lo que el héroe le contó: “será posible”?). Para continuar su historia, Juan Salvo tiene que recuperar la memoria de su experiencia, y en ese trance no podrá evitar dejar de ser quien es: ¿cómo continuar, entonces, la historia de un sujeto que ha dejado irremisiblemente de ser lo que era? ¿Transformándolo en un “super-hombre”? En todo caso, queda claro que El Eternauta es un texto diferente aún dentro de la producción de Oesterheld; casi no es un buen ejemplo de esa producción: contra los supuestos y protocolos de la “literatura de masas”, dicha historieta obliga al lector, empuja a la ficción (y a sus continuadores), a preguntarse por el estatuto de la memoria y su relación con el futuro.

Ver texto completo: LascontinuacionesdelEternauta

30. “Corrompiendo lo impoluto. Entrevista a Lucas Varela” / Lucas Berone y Juan M. Fernández

– ¿Qué lugar ocupa el cómic en el campo de las artes visuales?
LV: Para mí, el cómic tiene más conexión con el lenguaje literario que con las artes visuales. El cómic se decodifica mediante la lectura y su base es el relato. Es por eso que no comparto la idea de las muestras de cómics como si fuesen pinturas. Esto lo saca de contexto. También hay una falsa idea que se genera cuando ciertos artistas plásticos utilizan estilos que remiten al cómic o al manga. Estos artistas como Takashi Murakami o Aaron Noble, que hacen obras de una calidad enorme, sólo utilizan la capa externa del cómic para enriquecer su propuesta artística. Pero lo más importante, que es la narrativa, no lo utilizan.
– ¿Qué es la “historieta argentina”?
LV: No creo mucho en las banderas. Apoyo a todos los artistas que salgan del mismo contexto que el mío, por todas las dificultades que se viven, más que de los países donde las facilidades son enormes. Pero no creo que haya un lenguaje de cómic nacional. Me siento menos identificado con un artista que viene de Rosario, como El Tomi, que con uno que vive en Tel Aviv, como Rutu Modan, por ejemplo. No creo en los nacionalismos, sí creo en los individuos. Decir que hay una historieta argentina es generalizar todo.
Ver texto completo: EntrevistaLucasVarela-FernandezyBerone

Artículo publicado en el N° 2 de la revista Árbol de Jítara (Córdoba, Septiembre de 2008), pp. 36-40.

27. La memoria y la ficción en el mercado. Notas sobre Mort Cinder, de Oesterheld y Breccia / Lucas Berone

Entre 1962 y 1964, la revista Misterix publicó los episodios de Mort Cinder, historieta guionada por Héctor G. Oesterheld (quien estaba saliendo de la quiebra de su propia editorial) y dibujada por Alberto Breccia. El propósito de los siguientes apartados no será otro que el de proponer algunas claves de lectura para esta obra, es decir, se trata de realizar algunos tanteos en torno a un solo interrogante: ¿qué cosa es el Mort Cinder? Se acepta, generalmente, que Mort Cinder es una de las mejores historietas de aventuras de todos los tiempos, y tal vez la obra más importante de sus creadores (guionista y dibujante). No trataré aquí de discutir las razones o alcances de este juicio de valor; sino que, más bien, me interesa el Mort Cinder en tanto se pautan en él, en la concepción del héroe y en el desarrollo de sus diferentes aventuras, con más fuerza que en cualquier otra creación de los autores, las líneas fundamentales de una poética del relato; la cual se constituiría justo en el espacio inconcebible en el que se cruzan, sin mezclarse, los mecanismos contradictorios de la memoria y el mercado.

Ver texto completo: NotassobreMortCinder(LucasBerone)

Artículo incluido en el N° 1 de la revista Árbol de Jítara, abril de 2008, Córdoba (pp. 21-25).

24. El discurso sobre la historieta en Argentina. Intertextualidad, conciencia y mercado / Lucas Berone

A mediados de los años setenta, en Argentina, las principales líneas de teorización y crítica en el campo de las ciencias de la comunicación y los estudios sobre cultura popular se han consolidado y, respecto de la historieta, han establecido sus áreas de interés y modos institucionales de acceso al objeto. Si hubiera que marcar una periodización de esta discursividad, sería necesario afirmar que comienza allí un singular momento de dispersión: los textos y autores que parecían haberse convocado en torno de los mismos objetos, dejan de repente de señalarse y se recluyen en las dinámicas de diferentes discusiones, agendas y tradiciones, distintos desarrollos disciplinares, diversos circuitos de producción y circulación de saberes. La línea semiológica, representada por Steimberg (Leyendo historietas, 1977), despliega su acceso a la historieta desde las formas de la intertextualidad. En el otro extremo del campo, sacudidos por el cierre de la experiencia socialista en Chile, los trabajos de sesgo marxista (Ariel Dorfman, 1974) aparecen enfrentados al problema de la conciencia burguesa y sus fantasmas: la ideología como “falsa conciencia”, la moralización de las relaciones sociales de explotación, etc. Finalmente, en este momento de dispersión, el evento más significativo tendrá lugar en la línea de los textos críticos que abordaban la historieta desde perspectivas cercanas a la historia literaria y cultural (Rivera, Romano, Sasturain). En esta línea, desde las publicaciones del CEAL y también, sobre todo, por las Bienales que se realizaron en la ciudad de Córdoba (de 1972 a 1979), había empezado a gestarse una singular confluencia entre creadores y críticos e historiadores; lo que llevaría a un pensamiento cada vez más insistente acerca del estatuto del autor o productor de la cultura popular, y sus compromisos con el mercado, el público, la realidad, las tradiciones nacionales, el valor estético de su obra.

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Ponencia presentada en el III Foro de Investigación e Intervención Social. Córdoba, lunes 24 y martes 25 de noviembre de 2008.  Escuela de Ciencias de la Información – Universidad Nacional de Córdoba.

20. “El caso Mafalda, como experiencia de los límites” / Lucas Berone

Ponencia presentada en el VII Congreso Nacional y II Congreso Internacional de la Asociación Argentina de Semiótica: Temporalidades. Rosario, del 7 al 10 de noviembre.
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Para leer a Mafalda (1975), del ¿sociólogo? argentino-peronista Pablo José Hernández, es un caso límite: señala, en la historia de las ciencias sociales en Argentina, hasta dónde puede llegar el proceso de politización acelerada y unilateral de la mirada sobre los signos o los textos de una cultura, a tal punto que el meta-texto crítico ocupa con su lenguaje el texto-objeto y le impide producir sentido, le impide funcionar como signo. Pero leer el ¿análisis? de Hernández en tanto elemento de una serie que lo trasciende, la del discurso teórico-crítico sobre la historieta (que en la década del setenta hizo de la tira Mafalda, de Quino, un caso-testigo), puede permitirnos hacer la experiencia de ciertos límites disciplinares: 1) los de la reflexión semiológica, en la distancia que va de los signos a sus productores (autores, creadores) y de los signos a sus objetos (sus circunstancias, lo “real”), y 2) los del discurso teórico en el campo de la lucha política, enfrentado a ciertas lógicas significantes como la del humor, que no tolera o no admite una interpretación literal de sus significados (en efecto, el “chiste” supone, bajo la quieta superficie del significante, un permanente deslizamiento de sus sentidos).